b2ap3_thumbnail_banner_ENTREVISTA-CON-02-2.jpgPor: Departamento editorial

La gestión del riesgo operacional ha sido y sigue siendo un tema clave para las instituciones financieras en el mercado Latinoamericano. La introducción de nuevas regulaciones obliga a las empresas a prestar mayor atención a la gestión del riesgo operativo y a mejorar sus procesos.

José Ramón Acosta, especialista e investigador en moneda e instituciones financieras de la Universidad Central de Venezuela, previo a su participación en la Conferencia sobre Gestión de Riesgo Operacional y de Proveedores en Latam, que se llevará a cabo entre el 1 y 3 de junio en Miami, destaca que los cambios económicos y los altos niveles de competitividad exigen a las compañías abrirse a nuevos mercados y productos, aumentando la complejidad de sus operaciones y perfiles de cliente.

   “Estos cambios han dado lugar a nuevas amenazas operacionales, para las que no todas las compañías están preparadas”, estima el docente, articulista, conferencista y miembro de la Asociación de Advance Collegiate Schools of Business (AACSB), quien ofrecerá una amplia disertación titulada: Identificar, evaluar y gestionar el riesgo operativo y de proveedor en el mercado latinoamericano.

– ¿Cómo se entiende el riesgo operacional en LATAM?

En líneas generales y para todo tipo de actividad económica existe el denominado riesgo operacional, el cual se deriva de las decisiones que en el seno de la empresa se toman diariamente, ya sea en relación a la producción, distribución, precios. Es a través del subsistema operativo donde se gestionan, compensan, se acumulan, aceleran, se realizan todas las virtudes y riesgos de las organizaciones. Por tanto, en todo tipo de actividad económica estará siempre presente el riesgo operativo y su gestión, identificación, evaluación, mitigación. Deberá formar parte de la cotidiana, también operativa, gestión de mejora en aras al siempre deseado progreso en eficiencia y buen hacer empresarial.

El riesgo operacional es el único riesgo común a todas las organizaciones, no sólo los bancos o las instituciones financieras, sino cualquier empresa, cualquier organismo gubernamental o multilateral, está sujeto a tener riesgos operacionales. Ahora bien, los riesgos operacionales no son sólo los riesgos tecnológicos, y esto es muy importante porque se suele pensar que por tener un plan de continuidad del negocio, o porque se tiene un servidor espejo o alternativo ya se han cubierto todos los riesgos operacionales. Definitivamente coincido con Carroll Alexander cuándo dice que el riesgo operacional es el más importante porque “al final todos los riesgos son operacionales”.

– En su opinión, ¿cuáles son algunos de los retos a los que se enfrentan las instituciones de Latinoamérica a la hora de gestionar el riesgo operativo?

Desde que estalló la crisis (financiera) se me consulta sobre el tema y mi respuesta ha sido una sola: la lectura de lo que conocemos hasta ahora nos señala que debemos reforzar la gestión de riesgos, mejorar lo avanzado en gestión de riesgo de crédito y de mercado y no postergar la gestión integral del riesgo operativo u operacional. Con Basilea II o sin Basilea II, con exigencias del regulador o sin exigencias del regulador, la complejidad en que se desarrollan los negocios nos obliga, para sobrevivir y crecer, a considerar la gestión integral de riesgos como una disciplina que debemos adoptar.

– ¿Cuáles estrategias pueden ser utilizadas para entender y conocer el riesgo operacional y así crear un plan de acción para minimizarlo?

Las estrategias son estándar, realmente lo que se hace es elegir la metodología adecuada para cada tipo de riesgo, algunas instituciones financieras, como las dedicadas a las micro finanzas, suelen emplear estrategias distintas, pero eso no se debe a que sean instituciones financieras distintas, sino a que no tienen algunos productos o su fuerte son otros productos. En suma, el criterio es el producto. Cada producto tiene asociado unos riesgos y esos riesgos deben ser mitigados de acuerdo a una estrategia específica.

– ¿Cómo podemos establecer estrategias y políticas apropiadas para la gestión del riesgo?

Las actividades de los bancos y de las empresas en general, cada día son más inciertas, la globalización agrega incertidumbre y por ende aumenta el nivel de riesgo en que se desarrollan los negocios. Se enfrentan nuevos y mayores riesgos. El apropiado proceso de gestión del riesgo operativo nos indica que es preciso identificar los riesgos, determinar su frecuencia e impacto y decidir acerca de las medidas de mitigación; para aquello se recomienda utilizar como herramienta de aproximación la metodología conocida como “mapeo de riesgos”, que consiste en un método que contiene cuatro etapas: primero, levantamiento y ejecución del mapa de procesos; segundo, señalización de los procesos y actividades que, por sus características o concepción, contienen en sí un mayor nivel de riesgo; tercero, cuantificación de frecuencia e impacto; y por último, toma de decisiones frente a los hallazgos.

– ¿Qué cree usted que pueden hacer las instituciones financieras para evitar el riesgo proveniente de la volatilidad del mercado latinoamericano?

Cuando yo estudié economía mis profesores solían decir que la respuesta correcta en economía siempre es: “depende”. En este caso va a depender de cuáles son las vulnerabilidades, los riesgos internos se mitigan los riesgos externos se aseguran. Los riesgos de crédito se provisionan, los riesgos de mercado se castigan y… ¿los riesgos operacionales? En mi opinión, una de las características de los latinoamericanos es precisamente esa idea de que somos muy distintos a los demás mercados, cientos de veces es escuchado decir acerca de tal o cual medida de política económica: ‘eso no se puede aplicar aquí en Latinoamérica, eso solo sirve en los mercados avanzados’, cuando en realidad la economía y las finanzas se comportan bajo el mismo marco regulatorio en cualquier parte del mundo. Los mercados latinoamericanos son muy avanzados y complejos y el carácter idiosincrático tiene un bajo impacto en el desempeño de los mercados. No somos tan únicos, los lineamentos internacionales también se aplican a los latinoamericanos.

Los mercados latinoamericanos no son especialmente volátiles, sí suelen ser poco profundos y poco innovadores, lo que más bien les da cierta estabilidad. Lo que suele ocurrir es que exista demasiada influencia del mercado norteamericano de modo que suele ser muy susceptible a shocks provenientes del vecino del norte. La idea será más bien que se desarrollaran mercados en Latinoamérica que permitan la difusión del riego, debido precisamente a que se conviertan en alternativas de inversión que permitan dispersar el riesgo en diversos mercados. En la situación actual, incluso es paradójico porque ha ocurrido que economías que van bien sufren shocks externos que no pueden controlar ni manejar y que para el mercado doméstico son completamente exógenos.

– ¿Cómo podemos tener una estrategia que ayude a evitar la propagación de daños, una vez identificado el riesgo?

La estrategia es precisamente el adelantarse. Si la vulnerabilidad se detecta antes que ocurra el evento, el daño se corta en cero. El problema es que las áreas de gestión del riesgo son como la CIA (Central de Inteligencia de Estados Unidos), si salen en los periódicos, es porque no están haciendo bien su trabajo. Cuando el riesgo se está gestionando correctamente, al punto que la institución se adelanta a corregirlas vulnerabilidades, el área de gestión del riesgo no resalta en modo alguno. Es cuándo la gestión no es tan eficiente qué nos acordamos del área de gestión del riesgo. Así en cada minuto del día están volando miles de aviones, pero el único que sale en los periódicos es el que tiene un accidente.