En EE.UU., cuando los inspectores dedicados a la revisión del cumplimiento de la Ley de Secreto Bancario y de las regulaciones sobre lavado de dinero realizan su trabajo, quieren verificar cómo su institución financiera está cumpliendo con los requisitos del Programa de Identificación de Clientes.  Esas obligaciones, contenidas en las resoluciones de la Ley de Secreto Bancario emitidas bajo la Sección 326 de la Ley USA Patriot, requieren la adopción de un enfoque basado en el riesgo para identificar y evaluar al cliente, en el que las particularidades del cliente podrían sugerir la existencia de posible lavado u otros actos indebidos, y su identificación. La tendencia creciente en el área de antilavado entre las instituciones financieras más sofisticadas, y por las que reciben buenas calificaciones de los inspectores, es una herramienta automática para realizar la calificación de riesgos.

 


Nueva tendencia antilavado


 


Usted no tiene una todavía, ¿no es cierto?.  Se ha convertido en el elemento más requerido en los controles antilavado resultante en gran medida por la tendencia del gobierno de EE.UU. para enfatizar que las instituciones financieras deben adoptar un enfoque “basado en el riesgo” para cumplir con las nuevas obligaciones existentes surgidas en la enorme cantidad de regulaciones emitidas a partir de la Ley USA Patriot de 2001.


 


Bank of America, junto con un selecto pero creciente número de importantes instituciones como Citigroup, la tiene. Su vicepresidente de cumplimiento de administración de riesgo, Henry W. Grant, compartió los detalles de esta valiosa herramienta en un reciente Webcast de la Asociación de Especialistas Certificados en Antilavado de Dinero (ACAMS), titulada “Descubra Sus Zonas de Peligro antilavado a Través de la Calificación de Riesgos: Cómo y Por Qué”.


 


La norma de la Ley de Secreto Bancario bajo la Sección 326 de la Ley USA Patriot establece: “El PIC (Programa de Identificación de Clientes, o CIP, por su sigla en inglés) debe incluir procedimientos basados en el riesgo para verificar la identidad de cada cliente en forma razonable y practicable.  Los procedimientos deben permitir a los bancos la formación de una opinión razonable sobre la veracidad de la identidad de cada cliente”.


 


Las regulaciones de la Ley de Secreto Bancario también imponen un número de obligaciones sobre las cuales las agencias de supervisión recomiendan también aplicar un criterio basado en el riesgo, a fin de cumplir con las regulaciones vigentes.  La teoría es que ninguna institución financiera debería tener esperanzas de detectar todas las instancias de actividades incorrectas realizadas por los clientes, incluyendo el lavado de dinero.


 


Sin embargo, si una institución desarrolla sistemas y procedimientos para detectar, monitorear y posiblemente informar sobre los clientes y transacciones más riesgosos, aumentará sus chances de mantenerse alejada del peligro a recibir sanciones y multas por parte del gobierno.


 


Tres criterios de evaluación


 


El programa del Bank of America realiza una calificación de riesgos basándose en tres criterios amplios.


 


Primero, el país o jurisdicción de residencia de los individuos, o país donde se encuentra la sede principal de las compañías u otras entidades.


 


Segundo, el tipo de producto financiero que el cliente desea que la institución le provea.


 


Tercero, la clase de individuo o entidad que el cliente es.


 


En cada categoría, el potencial cliente es calificado con un puntaje entre 1.0 y 3.0, siendo 3.0 el de mayor riesgo. Las tres categorías son así combinadas para dar un puntaje compuesto, que también es medido entre 1 y 3.  Alguien que recibe la calificación de 1.0 sería tan puro como la nieve blanca, mientras que una “Persona Políticamente Expuesta”, si es un funcionario público, de un país de alta volatilidad política, podría obtener un 3.0.


 


Puntajes basados en la investigación de países


 


Los puntajes adjudicados a cada categoría de compañía, producto o cliente se basan en años de investigación y requieren ser actualizados.  El criterio para el puntaje de riesgo de países incluye:  si las organizaciones internacionales o no gubernamentales como el Grupo de Acción Financiera han incluido a ese país en una lista negra, si ese país es miembro del GAFI, la calidad de sus leyes y regulaciones sobre lavado de dinero, y la fortaleza de sus instituciones financieras.


 


Grant expresó que le llevó dos años Bank of America realizar las calificaciones de riesgo por países, y que las mismas son actualizadas anualmente.  Cuando ocurren eventos importantes , como la reciente remoción de Ucrania y Egipto de la lista del GAFI de Países y Territorios No Cooperadores, las correspondientes calificaciones son inmediatamente modificadas.


 


Calificación de productos


 


La segunda calificación de riesgos, basada en el tipo de producto que el cliente desea, es calculada utilizando una gran cantidad de factores basados en el producto.  Llamativamente, la misma depende de la posibilidad de que el producto solicitado pudiere ser utilizado para lavar dinero o financiar el terrorismo. “No se ven swaps con intereses utilizados para financiar el terrorismo” dijo Grant.  “Pero con títulos o valores, es posible ver esa situación”.


 


Grant agregó que la calificación de productos no es universal, en la medida que las diferentes instituciones financieras enfrentan diferentes niveles de riesgos.


 


“Para Bank of America puede atribuírsele a un producto un determinado nivel de riesgo, pero otro banco puede evaluarlo de otra forma”, dijo.  “Puede estar haciéndose las mismas preguntas, pero la calificación puede ser diferente”.


 


Clases de clientes


 


El tercer factor, la clase de cliente, apunta a los tipos más variados de individuos, compañías, joint ventures, sociedades, asociaciones, instituciones financieras y cualquier otro potencial cliente que desee establecer una relación con el banco.   Aquellos que tienen un historial de participación en actividades delictivas reciben las calificaciones más altas.  Las figuras políticas o aquellos en organizaciones políticas, por ejemplo, se ubican al comienzo de la escala, antes que los funcionarios de compañías multinacionales. Grant expresó que una señal de que determinada entidad merece una calificación de riesgo alta se da cuando la industria comienza a ser objeto de interés de los reguladores. “Hay reguladores que hablan mucho de NSMs y figuras políticas prominentes – esto tiene que ser un factor a considerar”, manifestó.


 


Mientras que algunas decisiones sobre calificación de riesgos se basan en extensas investigaciones, Grant dijo que otras requieren poco más que sentido común.  Por ejemplo, comentó que cuando una compañía privada se acerca a un banco, el riesgo es mayor que si hubiese sido una compañía grande de renombre porque el nivel de debida diligencia que puede aplicarse sobre ese potencial cliente es más limitada. “Si usted tiene una gran cantidad de información pública disponible, debería existir un menor riesgo que en una compañía pequeña que no cotiza en bolsa y cuya información no está disponible al público”, expresó.


 


Factores combinados resultan en riesgo clarificado


 


Mientras que cada uno de los tres factores es importante, es la combinación de ellos la que da un panorama del riesgo más claro.  Por ejemplo, cuando se combina un producto con un determinado tipo de cliente, el nivel de riesgo aparente puede cambiar radicalmente. “Si usted tiene una pequeña compañía que no cotiza en bolsa interesada en una cuenta corriente, no va a obtener mucha información y el riesgo va a ser mayor”, dijo.  Pero si la compañía desea obtener un préstamo comercial, deben entregar más información, de manera que el riesgo disminuye.  De lo que estamos hablando es de la cantidad de debida diligencia que debe realizarse.  A mayor información que se obtenga, mejor comprenderá la relación, y normalmente, menor será el riesgo”.


 


Calificación alta no es mortal


 


Grant aclaró que sólo porque alguien reciba una calificación de riesgo “alto” no significa que a él o ella le será automáticamente denegada la cuenta.  Aclaró que el número es más útil en la determinación de qué individuos o grupos pueden requerir mayor control. “Es una cuestión de “¿Cuánto necesitamos evaluar a alguien, y cuánto necesitamos monitorearlo?”, manifestó.


 


Consistencia es un fuerte adicional


 


Grant destacó que una de las fortalezas de este sistema es que es consistente y centralizado, dos factores fundamentales para una institución financiera con muchas sucursales y afiliadas alrededor del mundo.


 


Al responder a una pregunta de un participante en la videoconferencia, Grant dijo que la herramienta de evalución de riesgos del Bank of America no está disponible comercialmente.


 


En una entrevista posterior con Lavadodinero.com, expresó que esto podría cambiar en el futuro.