Por el Departamento Editorial.

En un mundo cada vez más regulado, más trasnacional y más tecnológico se vuelve muy desafiante establecer controles efectivos que mitiguen los riesgos asociados a los delitos financieros y que permitan cumplir con las regulaciones.

Las empresas reguladas -sin importar su tamaño, área de negocios o mercado donde opera- siguen absorbiendo responsabilidades legales y nuevas cargas operativas para poder cumplir con las exigencias normativas, a la vez que enfrentan a criminales sofisticados que desarrollan métodos complejos para cometer fraudes, lavar dinero, evadir impuestos, financiar terrorismo, etc.

A pesar de toda la evolución y del dinamismo que ha caracterizado al sector de cumplimiento en la última década, hay ciertos principios básicos sobre los que toda estructura de prevención y cumplimiento debe descansar:

 

  1. Implementar procesos de debida diligencia simplificada o ampliada, de acuerdo al perfil de los clientes, las transacciones y a los indicadores claves de riesgo.
  2. Aplicar rigurosamente la política conozca a su cliente. Se debe identificar adecuadamente a todos los clientes titulares, incluidos sus ordenatarios, mandatarios y representantes de cualquier título.
  3. Prohibir las excepciones en los procesos de verificación y diligencia debida de los clientes.
  4. Mantener actualizada la información de los clientes y los documentos exigidos por las regulaciones locales, los bancos corresponsales y los estipulados en los estándares internacionales.
  5. Documentar plenamente las operaciones, exigiendo las respectivas declaraciones de origen y destino de los fondos, pagos a terceros, documentos de copra/venta o cualquier otra documentación necesaria.
  6. Establecer un proceso claro, preciso y supervisado de reporte de operaciones sospechosas.
  7. Reportar todas las transacciones sospechosas sin ningún tipo de monto límite.
  8. Contar con un mecanismo que garantiza la comunicación efectiva y oportuna en materia de cumplimiento con la junta directiva, los organismos reguladores y las filiales y/o sucursales de la empresa.
  9. Establecer un programa de capacitación integral que se adecúe a los distintos tipos de empleados y que incorpore a aliados, proveedores y terceras partes asociadas a la entidad.
  10. Realizar auditorías independientes, las cuales deben ser ejecutadas por una persona/empresa calificada y neutral.
  11. Verificar a los clientes en las listas negras de criminales, terroristas, personas sancionadas y personas expuestas políticamente (PEPs).
  12. Incorporar los recursos de búsqueda en internet y las redes sociales para complementar y/o verificar datos de los clientes, como parte de la diligencia debida.
  13. Almacenar la información de los clientes y de las operaciones por el tiempo que estipulen las normas nacionales y las buenas prácticas internacionales.
  14. Contar con un sistema que permita el rápido acceso para obtener la información, sea con fines internos o para responder oportunamente a requerimientos de las autoridades.
  15. Mantener actualizado y convenientemente parametrizado los sistemas (software) o plataformas tecnológicas asociadas a los procesos de control establecidos en el manual de cumplimiento.
  16. Garantizar la jerarquía y autonomía operativa del oficial de cumplimiento.

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